04 Abr

Intolerancias y Alergias

En los últimos años, la prevalencia de las alergias e intolerancias alimentarias se ha incrementado así como el interés de los consumidores al respecto, pero, sin embargo, aún existe un gran desconocimiento al respecto. Claro está que existe la necesidad de etiquetar los ingredientes alergénicos y de identificar posibles contaminaciones cruzadas con alérgenos con el fin de que los consumidores puedan tomar decisiones de compra plenamente informadas.

En relación con la Semana de los Alimentos que hemos trabajado en el CEI Jardín Mágico, os dejamos algunos conceptos básicos y de interés en lo relativo a las Intolerancias y las Alergias alimentarias, con el objetivo de familiarizarnos tanto con los términos como con el consumo adecuado y saludable de los alimentos.

La mayoría de las personas pueden comer todo tipo de alimentos pero existe un pequeño porcentaje de la población donde determinados alimentos o componentes pueden provocarles reacciones adversas, pudiendo ir desde pequeñas erupciones hasta reacciones alérgicas graves. Estas reacciones puede deberse a:

  • La intolerancia a un alimento se caracteriza por la incapacidad para digerirlo y metabolizarlo. En este caso no interviene ningún mecanismo de defensa inmune.
  • La alergia o hipersensibilidad alimentaria es la reacción adversa que presenta un individuo tras la ingestión, contacto o inhalación de un alimento con una causa inmunológica comprobada. Es de destacar que algunas personas con intolerancia son capaces de consumir pequeñas cantidades del alimento al que presentan dicha intolerancia (excepto en el caso del gluten), mientras que en la alergia hay que eliminar totalmente el componente.

MEDIDAS GENERALES DE PREVENCIÓN

  • Leer siempre los ingredientes de los alimentos que se vayan a utilizar en la preparación del menú, teniendo cerca el listado de sustancias a las que se es alérgico/intolerante para comprobar las etiquetas.
  • Cocinar primero la comida del alérgico para evitar contaminaciones y contactos. Manipular cuidadosamente los utensilios (mejor si son exclusivos para el alérgico).
  • No usar el mismo aceite o plancha para cocinar.
  • Higienizar todas las superficies de trabajo.
  • Cuidado con alimentos como las masas, bechamel, caldos para sopas y sopas, pan rallado.
  • Eliminar totalmente el alérgeno de la dieta, tanto el alimento en sí como los distintos productos que lo puedan llevar como ingrediente. Ante la duda, no tomarlo.
  • Tener cerca la medicación oportuna, especialmente en casos de alergias muy graves.
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